Nacido durante la pandemia de COVID-19, el programa solidario Plato Caliente continúa brindando asistencia semanal a personas en situación de calle a través del trabajo voluntario de estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Seis años después de su creación, la iniciativa reúne a alumnos de doce facultades y entrega cada jueves alrededor de 130 viandas calientes, además de abrigo y frazadas para enfrentar las bajas temperaturas.

Cada semana, entre 20 y 30 voluntarios participan de la preparación y distribución de los alimentos, mientras otro grupo trabaja en el Bar Saludable de la Facultad de Nutrición, donde se elaboran las comidas bajo condiciones bromatológicas adecuadas para garantizar que lleguen calientes a sus destinatarios. La organización también recibe donaciones de alimentos no perecederos, ropa y frazadas que la comunidad acerca a distintos puntos de la ciudad.

La presidenta del Centro de Estudiantes de Nutrición, Bianca Griffiths Campos, explicó que el proyecto surgió durante la emergencia sanitaria y logró sostenerse gracias al compromiso de los estudiantes. Según detalló, desde su creación Plato Caliente entregó más de 60.000 platos de comida y contó con la participación de más de 15.000 voluntarios, además de incorporar nuevas facultades y ampliar los recorridos de distribución.

Por su parte, el presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), Axel Zalla Santos, señaló que gran parte de las donaciones provienen de particulares y de los propios estudiantes. Explicó que muchas de ellas se recolectan durante cursos de primeros auxilios y otras actividades organizadas en las facultades, donde se solicita como colaboración el aporte de alimentos no perecederos destinados al programa.

Con la llegada del invierno, la organización lanzó una campaña para reforzar la recepción de abrigo y frazadas, elementos que hoy representan la principal necesidad. Los voluntarios sostienen la entrega semanal sin interrupciones, incluso durante jornadas de lluvia o de temperaturas extremas, y destacan que las personas en situación de calle ya conocen los recorridos y esperan cada jueves la llegada del equipo.

La logística contempla el uso de recipientes térmicos para preservar la temperatura de las comidas durante el traslado, especialmente en los días más fríos. Además, los organizadores adaptan permanentemente los recorridos para responder al incremento de personas que requieren asistencia, procurando al mismo tiempo garantizar la seguridad de los estudiantes que participan del voluntariado.

Desde la organización remarcan que el objetivo no se limita a la entrega de alimentos. Los voluntarios también buscan generar un vínculo cercano con quienes reciben la ayuda, conversar con ellos y conocer sus historias. “Nos parece clave preguntar el nombre, hablar con la persona y no dar nada por hecho”, sostuvo Griffiths Campos, quien destacó que el acompañamiento y la escucha resultan tan importantes como la asistencia material.

Para los estudiantes, la experiencia también representa una instancia de formación personal y profesional, al permitirles conocer de cerca una realidad social que muchas veces permanece invisibilizada.

Zalla Santos afirmó que el propósito final del programa sería que algún día dejara de ser necesario, aunque reconoció que el aumento de personas en situación de calle mantiene vigente la demanda. En ese sentido, señaló que la ruta de distribución prácticamente no cambió, pero sí creció la cantidad de personas que esperan la llegada de las viandas en los puntos habituales.

Los responsables del programa destacan que, si bien mantienen vínculos con distintos actores institucionales, la mayor parte de la ayuda proviene de la propia comunidad. “Siempre, en situaciones así, a la gente la ayuda otra gente”, expresó Griffiths Campos.

Quienes deseen colaborar pueden acercar donaciones al Centro de Estudiantes de Nutrición, ubicado en Marcelo T. de Alvear 2230, o al local de la FUBA, en Uriburu 920, de lunes a viernes entre las 9 y las 17. También es posible contactarse a través de las redes sociales del Bar Saludable UBA, Nutrición Vení y la conducción de la FUBA. La campaña de invierno continuará recibiendo alimentos, ropa de abrigo y frazadas con el objetivo de sostener y ampliar la asistencia durante los meses de bajas temperaturas.